Lecciones de Magia para mi Hijo (diez)

Semillita, quisiera contarte que cuentas conmigo.

Hoy te hablaré del poder de los números, cofres de códigos y signos que usamos para organizar el caos (quién más quién menos) y con ellos también la música, la ciencia, los puentes y planes, como un intento medible para encontrarle a este andar sin rumbo, un sentido.

Ten en mente que no todo lo que cuenta, vale. Que en la vida, a veces todo checa pero no cuadra,  que te sorprende y eso está bien (no abuses de mi inspiración). Otras debes calcular que los números son capaces de hacer que viajes en el tiempo, como cuando recuerdo el momento exacto en que nos conocimos o descuento al futuro, los días que faltan para volverte a ver ¿ya viste esa película?.

Aprende la diferencia entre precio y valor, tan común de confundir con cifras. Los mejores y peores momentos de tu vida, te costarán siempre menos de lo que valen, hay éxitos y fracasos de proporciones tan insondables que no caben en ninguna calculadora. 

Otra confusión común, es entre la razón y la verdad, como cuando 2 miran al suelo un mismo signo en lados opuestos, hay quien ve un 9 y quien asegura que es un 6, ambos con certezas evidentes, aunque la verdad sea relativa, la magia sucede cuando intercambien lugares y aceptan que el otro, también está en lo correcto, yo como supondrás, en esos casos, siempre veo una ¨Ge¨. Porque el que cree que sabe todo, no sabe todo lo que ignora, como que la humildad y la empatía son un acto que siempre sorprende. 

Cuando llegue el tiempo en que te sientas algo ¨adulto¨ recuerda cuando eras niño, cuando sabías que no sabías y lo preguntabas todo, dispuesto a aprender, a creer que todo es posible (don't let me down) es la única forma de seguir creciendo. Sabe que la vida no es una carrera sino un paseo, un caminito en espiral con subidas y bajadas, pero que en cada nueva vuelta te hace avanzar, no más arriba, ni más alto, sino más dentro, al centro (a nuestro amor, nunca podrán sacarlo de raíz) el destino es el origen, siempre.

Estos trucos, te ayudarán a entender que la estética es distinta a la belleza, porque una es medible, una hermosa pero simple cuestión de proporciones áureas, mientras que la segunda se encuentra latente y salvaje, agazapada (la noche es un animal que no se puede domar) con el poder absoluto de una conmoción. La fórmula es simple; la estética te da placer, te ayuda a concentrarte, te relaja como un viento suave sobre un lago en el cielo, la belleza en cambio, es un rayo que cae en medio del abismo de tu distracción, te atraviesa el alma y la alumbra, provocando un incendio que no querrás apagar jamás.

En otros vuelos, sabrás cuando los números te hablen, repitiéndose a tu encuentro, como la hora de esta foto, el 11:11, o el 0 y el 8 que siempre serán infinitos, en mi caso el 21, no sólo porque ese día nací, o porque a ese grupo pertenezco, sino porque en mi necedad rebelde, reconozco en él, la primera vez que se pone por delante el que siempre va detrás. El 19 por ejemplo, encerrará para ti, otros misterios que tú deberás descubrir. Los otros, la mayoría, querrán siempre alcanzar un 10, que por cierto era el número con el que tu abuelo corría autos, a mí eso de la excelencia estandarizada no me va y jamás te pediré una calificación que no sea más que hacer lo que debes y amar lo que haces (me siento hoy como un halcón, llamado a las filas de la insurrección), el chiste era decirte que los números son iguales para todos, pero no significan lo mismo para nadie, ahí está su magia, mensaje y la magnitud de su simpleza. 

El número de tu casa, la tarde en que le besaste, el cumpleaños de tu mamá, la fecha en que murió esa persona, ese proyecto (todas las flores que le pude comprar), el año en que naciste, la cuota que hay que pagar, la página con esa frase, los años que tenías cuando, los que tendrás que esperar para, los tatuajes de tu papá, éstas lecciones de magia, la maldita hora de despertar, tu número de lista de la escuela, el monto de tu primer sueldo, lo mucho que ganaste, lo tanto que perdiste, las horas que faltan para estar con quien amas, el nip del cajero, la placa del auto, los correos sin leer, las ovejas del insomnio, tu teléfono, el momento de partir, el segundo en que llegaste primero, el tiempo lento en una sala de hospital, la hora de la hora, el tipo de cambio, las veces que han roto tu corazón, las otras en que le resucitaste, esa primera vez qué y la última cuando... en fin, tendrás tantos números que te hablen sólo a ti, que me basta por ahora con que cuentes que ¨El Amor Mi Amor ¨ tiene 12 letras, que es 21 al revés, 3 espacios necesarios y millones de oportunidades para suceder.

Por eso cuando te encuentres, cuando ames o apuestes más que sólo cantidades; te darás cuenta que estás en el camino correcto, cuando hagas una suma mágica y… 1+1  no sean sólo 2. A mi me pasó (nos dimos todo lo que se nos dio, nos dimos todo eso y mucho más), cuando sumé 1+1, primero me dio 1 y luego 3 y luego 11. No pretendas ser el #1, sé uno; es la única forma de poder sumarte o de que los demás cuenten contigo. Porque también uno, es la suma de sus restas (y fue una forma de saber que estábamos vivos).

Juega con los números siempre que puedas, en el dominó, que a mi me gusta tanto, aprendes a respetar a tu compañero, a contar rápidamente, pero sobre todo, a que no es lo mismo ganar que tratar de no perder, que el éxito se logra cuando puedes entenderte con alguien sin palabras y hacer lo mejor para ambos aunque no siempre te convenga.

En tus apuestas, las más grandes, recuerda que no todo lo posible es probable, sin embargo sabe que el corazón tiene razones que la razón ignora y que hay riesgos que vale la pena tomar. 

Sé generoso con tus números, cuando te toque pagar, da un pequeño margen a favor de los demás, cuando tengas que cobrar, no seas minucioso, cuando te sea de dividir, busca siempre el balance en lugar del equilibrio, en mi experiencia la justicia no existe (break on through, to the other sidepero sí que puedes buscar y encontrar satisfacción, a menos, claro que seas uno de los Stones.

Aprende a distinguir tu propio valor. No seas pedante creyéndote más que los demás, pero tampoco te sientas menos, un verdadero mago conoce su grandeza y sus límites, el alcance de su luz y la profundidad de su sombra. Y nada de eso es medible, ya lo sabrás tú, tu tu tu (y sin ti yo no, y sin ti ya no).

Nos vemos pronto para contarnos, cuánto nos queremos, aunque el amor no se mida
(te lo digo desde el alma, y con el corazón abierto).

Te quiere papá.

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