Lecciones de Magia para mi Hijo (doce)

Changuito, has de saber como verdadero mago, que no hay nada que nadie pueda enseñarte que no debas aprender a tu propio tempo, ritmo y tono, como la música (are we human or are we dancer?). Sin embargo, cada etapa y color de tu vida sea o no agradable, debes procurar transitarla de la forma más plena posible, aunque no siempre estés alegre. 

Sabe, que hay gente feliz que casi siempre está triste y hay gente infeliz que se ríe de todo y de todos, la diferencia está en lo que eres, no en cómo estés; un jarro con agua es lo que es, independientemente si el contenido dentro está congelado, fresco o hirviendo, incluso si se ha evaporado cuando al parecer ya no está aquí, y ahora habita en todas partes (y allí va, parte del aire) como nuestros muertos y recuerdos.

Un verdadero alquimista, sabe decantar y mezclar cuando es preciso la esencia del contenido y el fondo de la forma, aceptando que no todo lo que ves es lo que hay. A lo único a lo que te convoco en tu labor de aprendiz de hechicero es a no confundirte, pues uno puede vivir de muchas formas, ignorar mucho y aprender poco, cambiar de gustos y costumbres, tener miles de errores, pero es preciso saber la diferencia entre por qué haces las cosas y por qué dices que las haces; una vez que aprendes eso, has dado un paso sin retorno hacia tu propio conocimiento, conservando tu derecho a equivocarte pero nunca a confundirte sobre lo que ya sabes de ti mismo.

No confundas lo que está bien con lo que te conviene. Ni pienses que la aceptación de otros justifica tus acciones, no confundas lo que está mal con lo que no va de acuerdo a lo que esperas y hablando de espera no confundas la negación con esperanza (mil campanas, suenan en mi corazón), ni el conocimiento con sabiduría. 

No confundas la atracción con cariño, o el deseo con necesidad, a pesar que caminen muchas veces de la mano, distingue la diferencia. Permítete sentir el amor sea por tu pareja, por tus amigos, por tu familia pero sobre todo por ti mismo como la única magia al alcance de todos. No hay nada más hermoso que sentir que alguien te admira por lo que eres y no por lo que aparentas ser. Pero ten cuidado que el amor también es una casa de espejos donde reflejamos en el otro todo aquello que no nos atrevemos a aceptar en nosotros mismos (y el espacio es un lugar tan vacío sin ti). Es fácil que aparenten ser iguales todas estas cosas, como un inmenso lago que parece un mar o viceversa, a pesar que navegues en ambos, sólo de uno de ellos podrás beber cuando tengas sed. 

No confundas calma con paz, estabilidad con seguridad, ni justicia con moral; que no te engañen, mantente alerta pero no te alarmes. No llames milagros o maldiciones a aquello que simplemente no puedas explicar, pero tampoco creas, como nos han hecho pensar muchas de las absurdas religiones que el único camino hacia la flor es solo por la ruta de las espinas (reach out and touch faith).

Aprende a distinguir la rabia de la melancolía, y no confundas la nostalgia con la honra a tu pasado, ni la decepción con el fracaso, tampoco confundas la evasión, con saber el momento justo para mandar todo a la chingada (una canción es goma-dos, conectada al corazón). Mucha gente no puede ver la diferencia.  

Bajo ninguna circunstancia, permitas que lo urgente se confunda y reste tiempo a lo importante, hablando de ello, no confundas el deber con la responsabilidad, una es para con los demás y otra para contigo mismo. Cuida lo que prometes y cúmplelo; tu palabra es lo único que tienes para que puedan confiar en ti, y pon tu sello personal en todas las cosas que hagas incluso las más insignificantes y cotidianas. 

Sé humilde pero nunca servil, no confundas lo simple con lo sencillo, ni el orgullo con presunción, nadie logra nada solo, sé agradecido. Permítete sentir el placer y el dolor, pues ambos son maestros temporales, que enseñan lo mismo por métodos distintos. No confundas la soledad con falta de compañía, ni las experiencias con ganancias, pues éstas últimas siempre se pueden perder mientras que las primeras son para siempre. En ese tenor, no confundas el servicio con sumisión, ni cambio con transformación, el primero es una consecuencia natural y ajena, mientras que la segunda es la libre elección de evolucionar en cualquier sentido. Recuerda que uno no controla lo que piensa o lo que siente, pero sí lo que hace con ello.

Para terminar, querido mago mío. Quiero invitarte a hacer unos ejercicios; el primero es dejar los lugares que visitas, en mejores condiciones de como los encontraste (hablas toda la noche como un boy scout), aunque sea mínimo tu aporte, te irás acostumbrando a ir dejando huellas indelebles en la gente que compartió contigo instantes y vivencias. El segundo, es a hacer una breve lista de las cosas que te sorprenden y procurar saber por qué suceden, entenderás al final de varias repeticiones que como los grandes magos, lo importante no es cómo lo hacen sino cuándo y con qué actitud. El tercer ejercicio es más complejo pero efectivo, escucha a los otros y aprende a distinguir las diferencias entre una persona que habla de lo que sabe, a una que lo hace de lo que cree. Así, con el tiempo te irás quitando de encima parásitos y ególatras (nada me alivia tanto, como irte dejando atrás) además de poder expandir tu círculo a todo tipos de lugares, gente y ambientes, sabiendo convivir con otras personas y nutrirte de otras formas de ver el mundo sin que necesariamente influyan en ti. 

Me despido recordándote que te recuerdo, ahora que las lluvias de primavera riegan el jardín que no tenemos. Te cuento además que he aprendido cosas nuevas en estos días, terminé mi novela, la metí a un par de concursos (oh maybe, maybe, maybe) tomo clases de canto, reparé las fugas de mi moto y comprobé mi teoría sobre que puedes amar a alguien aunque le dejes de querer. Aprendí también, que los ciclos se repiten inevitablemente, pero no así tu forma de transitarlos. 

Nos vemos pronto para seguir buscando las diferencias entre lo que quisiera que pase y lo que pasa sin querer (reptilectric, no me arrepiento de nada). Y hablando de querencias, ¿ya te dije que te quiero más que ayer?

Nos vemos pronto para seguir practicando la magia sin trucos, te ama.
Papá.

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